jueves, 2 de diciembre de 2010

Una Ronda de Cervezas


La Batalla de Bretaña llegaba a un punto crucial, después de que la Luftwaffe tratara en vano de dejar ciega a la Real Fuerza Aérea eliminando su sistema de radar y sus intentos por destruir los aeródromos resultaran fútiles, ahora tomaría la decisión de atacar a la población civil, con el propósito de desmoralizar y poner de rodillas el orgullo y valentía del pueblo inglés.
Hitler había insistido en no atacar Londres, sin embargo por un error de navegación, el Hauptmann Walter Rubensdorffer comandando a la Erprobungsgruppe 210 bombardeó la ciudad en la noche del 15 de Agosto de 1940.

Ese día fue el parte aguas para que Goering apoyado por Kesselring decidieran bombardear Londres de manera continua, la orden final llegó el 5 de Septiembre cuando Hitler dio luz verde.

A partir los ingleses aprendieron a vivir bajo el constante bombardeo, la mayoría empezó a recibir noticias sobre familiares y amigos que no tuvieron oportunidad de llegar a un área de resguardo o que perecieron dentro de sus casas al explotar una bomba justo sobre ellos.

En lugar de poner de rodillas al pueblo inglés, esto motivó a tener más coraje, rabia, fomentó y revivió viejos odios originados en la Primera Guerra Mundial.

El 31 de Agosto de 1940, el Piloto Oficial George Gilroy del Escuadrón No 603, luchaba por zafarse a un Messerschmitt Bf109 que volaba justo detrás de él, sabía que el piloto alemán tenía experiencia por la manera en que volaba.
Después de varios maniobras evasivas, Gilroy se convertiría en uno más a la cuenta de la Luftwaffe, varios disparos penetraron al Spitfire de Gilroy, este arrojó humo denso y negro, un crujir en el interior y chorros de aceite empezaron a escurrir en la cabina, el caza alemán rompió el contacto dejándolo a su suerte, Gilroy tuvo un respiro ya que el piloto alemán no dio el último golpe, aquel que pudo ser el final, aquel que pudo haber sido el golpe mortal.

George Gilroy abrió su cabina logró virar su avión y soltó su arnés, segundos después caía al vacío. Gilroy estaba herido pero su aventura apenas comenzaba.
Su Spitfire X4271 se estrelló en la casa No 14 de la calle Hereford, afortunadamente la única fatalidad fue un perro.
George a punto de llegar al suelo, vio como una muchedumbre se formaba, escuchaba sus gritos e insultos, Gilroy no sabía que sucedía, finalmente tocó tierra, su paracaídas lo cubrió totalmente, mientras este trataba de quitárselo, sintió un duro golpe en su espalda, de repente más y más golpes empezó a recibir, logró descubrirse y ver con asombro a la muchedumbre que se abalanzaba sobre él, había sobrevivido a un ataque en el aire, pero esto era demasiado para él.

George Gilroy comenzó a gritar que no lo hicieran que él era uno de ellos, que él era británico, la muchedumbre estaba tan llena de cólera que por error lo habían confundido con un piloto alemán, no fue hasta que una conductora de autobús calmó a quienes lo rodeaban, ella logró identificar el uniforme y finalmente la mesura llegó.
Gilroy exhausto se desplomó, finalmente llegó la asistencia médica y fue trasladado al hospital, este incidente llegó a oídos del alcalde de Dagenham, apenado por dicho evento, fue a visitarlo al hospital donde se recuperaba de las heridas producidas por el piloto alemán y por el pueblo británico.

El alcalde le ofreció un cheque por 10 libras y todas las disculpas del mundo. Gilroy cobró su cheque el día que derribó a un caza alemán invitando una ronda de cervezas oscura a sus camaradas del Escuadrón No 603.

Agradezco al señor Robert Dixon por proveer la fotografía del Piloto Oficial George Kemp Gilroy.

martes, 16 de noviembre de 2010

Sacrificio

La edad promedio de un piloto de la Real Fuerza Aérea durante la Batalla de Bretaña, era de 22 años, a su vez una de cada tres pilotos, uno fue muerto o herido en combate.
Uno de ellos fue el Piloto Oficial Percival Ross-Frames Burton, mejor conocido entre sus compañeros del Escuadrón No 249 como “Percy” Burton.

Nació en Sudáfrica en 1917, después de pasar su infancia y adolescencia en su país natal, se mudó a Inglaterra para asistir al Colegio de la Iglesia Cristiana, en 1938 aprendió a volar en el escuadrón aéreo de la Universidad, su llamado fue en Octubre de 1939, después de completar su entrenamiento, fue asignado al Escuadrón No 249 el 21 de Julio de 1940.

Burton estuvo desde el inicio de tan famosa batalla, luchó al lado de pilotos experimentados como el Comandante de Ala Victor Beamish, Richard Barclay, Thomas Neil, James Nicolson VC y George “Tish” Palliser,

El 27 de septiembre, el Escuadrón No 249 partía a los ya cotidianos combates contra la Luftwaffe, su tarea ese día era de eliminar una formación de Messerschmitt Bf110 de la V/LG1, una vez que los pilotos alemanes divisaron a los Hawker Hurricanes, rompieron formación. El combate daba inicio.

Burton siguió desenfrenadamente a unos de los cazas bimotor alemán, este era piloteado por el ya experimentado “Gruppe Kommandeur” Hauptmann Horst Liensberger, que desesperado trataba de sacudirse al caza inglés, mientras que su artillero el Unteroffizier Albert Kopge contestaba el fuego,

Ambos cazas recibieron impactos de las metrallas pero ninguna que les diera la estocada final, el sonido de las metrallas a tan corta altura hizo que muchos civiles se ocultaran a su vez muchos curiosos asomaban con miedo sus cabezas para presenciar con asombro dicho combate.

Justo al norte de Hailsham, las ametralladoras de Percy Burton se detuvieron, probablemente por falta de municiones o por sufrir el famoso “Jamming” o atasque.

Los dos cazas volaban a tan baja altura que si alguien estuviera en algún techo de una de las casas probablemente los hubiera tocado con su mano, el Hurricane V6683 de Percy, estaba justo por encima del Bf110, de repente Burton inició lo que parecía un ataque, este hizo un movimiento con el cual embistió de lleno al avión alemán, prácticamente lo partió en dos, la cola del Bf110 se desprendió cayendo en el campo seguido por el resto del avión alemán matando instantáneamente al Hauptmann Liensberger y a su artillero Kopge.

El Hurricane de Percy Burton estaba fuera de control y terminó por estrellarse en un enorme roble, segundos después una explosión sacudía el lugar, el Piloto Oficial Percival Burton se convertía en una baja más para la cuenta de la Real Fuerza Aérea, sus restos eran consumidos por el fuego.
Reportes de testigos indican que Burton deliberadamente estrelló su caza en contra del Bf110.

En 1980 la pequeña carretera que queda cerca de lugar del accidente, fue nombrada “El Camino de Burton” en memoria del sacrificio de este joven que valientemente entregó su vida por defender a la isla británica.

Nota: Los códigos de este Hurricane pertenecen al Escuadrón No 56, estacionado en Boscome Down, el 1ro de Septiembre de 1940, el Escuadrón No 249 arribó con 12 nuevos Hawker Hurricane MK I, equipados con radios TR9, encontrando que no podían operar estos aparatos debido a que el Grupo 11 seguía operando con el sistema VHS, por lo tanto los pilotos del Escuadrón No 249 echaron mano de los Hurricanes del Escuadrón No 56 debido a que estos usaban el sistema VHS, cuando el Escuadrón No 56 regresó a Boscome Down después de un merecido descanso, se siguió usando estos cazas al igual su código, una vez que un Hurricane era derribado o mandado a reparación se sustituía, fue así que los códigos originales del Escuadrón No 249 “GN” volvieron a aparecer.

Con agradecimiento al Señor Trevor Williams por proveer información para esta historia a su vez le doy las gracias al Señor Gerry Burke por proveer la fotografía del Piloto Oficial Percival Burton.

sábado, 24 de abril de 2010

Nueve Vidas

Durante la tarde del 9 de Julio de 1940, la sección Roja y Amarilla del Escuadrón 54 se encontraban patrullando el área de Dover muy cerca de la costa inglesa.

En ese instante el Líder de Escuadrón anunció por el radio que 15 Messerschmitt Bf109E se aproximaban, por la formación de los cazas alemanes y la falta de bombarderos que escoltar, era de suponerse que se trataba de una de las tan famosas incursiones sobre suelo inglés, el cual tenía como único propósito el de derribar cuanto Spitfire y Hurricane pudiera atravesarse. La cacería había comenzado.

El Piloto Oficial Alan Deere, nacido en Nueva Zelanda ya contaba con mucha experiencia en combate, participó en la campaña de Dunkerque (26 de Mayo al 4 de Junio de 1940) o mejor conocida como el “Milagro de Dunkerque” ya que fue ahí donde las tropas expedicionarias fueron evacuadas para ponerse a salvo en Inglaterra, después de haber fracasado durante la Batalla de Francia.

Esa experiencia y conocimientos del combate aéreo fueron aplicados de manera inmediata. Tomando la iniciativa al volar en línea recta, las ocho ametralladoras escupieron metal hirviendo por espacio de 4 segundos, sus trazadoras dibujaron diferentes líneas que daban justo en un caza alemán, haciéndolo caer en espiral justo sobre el Canal de la Mancha.

Alan Deere solo miró de reojo como caía su presa envuelta en una nube de humo negro, al clavar sus ojos de nuevo hacia el frente, pudo ver como un Bf109E estaba justo en su mira, prácticamente podía ver al piloto alemán, ambos abrieron fuego y ambos aeroplanos recibieron impactos
El caza alemán llenaba cada vez más el parabrisas del Piloto Oficial Deere, en fracción de segundos movió ligeramente su manubrio, un sonido igual al de una sierra cortando acero rechinó los oídos de los dos pilotos, los aviones había sufrido una colisión.

Las hélices del Spitfire se doblaron hacia atrás parando en seco el motor Rolls Royce, parte de la estructura de los estabilizadores se desprendieron a la par con la antena.
En tanto el Bf109E piloteado por el Sargento Johann Illner era duramente sacudido. Como un filoso bisturí que corta la piel, el aeroplano de Deere hizo lo mismo con la parte inferior del fuselaje del caza germano. Johann Illner logró escapar al saltar en paracaídas.

Deere por su parte logró planear hacia la costa cerca de Manston, donde realizó un aterrizaje forzoso terminando justo enfrente de una pared de piedra, a pesar de todo, los reportes de inteligencias consideraron este evento como una victoria aérea, confirmado dos victorias durante esta operación.

Esta fue una de las nueve ocasiones en las que Alan Deere burlaba a la muerte, lo que le valió ganarse el apodo “Nueve Vidas”, más tarde al final de la guerra, una vez en el retiro escribió su autobiografía que lleva por título “Nueve Vidas”, en la cual narra todas aquellas ocasiones que su suerte le ayudó a sobrevivir.

miércoles, 22 de julio de 2009

Fair Play

La Batalla de Inglaterra se caracterizó por ser un conflicto aéreo, la caída de Francia, dejó al continente Europeo en control total de Alemania.

Inglaterra se encontraba entre la espada y la pared, solo contaba con un puñado de pilotos para hacerle frente al poderoso ejercito alemán, a su vez la invencible Luftwaffe (Fuerza Aérea Alemana) aplicaría todo su poder destructivo para borrar del mapa a la Real Fuerza Aérea, logrando así una invasión exitosa.

De este evento se desprenden cientos de historias de valor, sacrificio pero también de misericordia y “Fair Play”.

Uno de los mejores pilotos de la Batalla de Inglaterra fue el Piloto Oficial Robert Doe del Escuadrón 234, el 28 de Septiembre de 1940 durante su segunda salida del día, Robert Doe se encontró en medio de una formación de cazas Messerschmitt Bf109E del I./JG26, este escuadrón alemán era uno de los mejores, caracterizado por derribar decenas de aeroplanos británicos.

Sin embargo el Escuadrón 234 tenía muy buenos pilotos, entre ellos al Teniente de Vuelo Patterson Hughes, al Piloto Oficial de origen polaco Janusz Zurakowski entre otros.

Por lo tanto la pelea era justa. Robert Doe logró colocarse detrás de un Bf109E, rápidamente abrió fuego, sus impactos fueron precisos, pero aún el caza alemán seguía con vida, dando unos giros el piloto alemán trató de sacudirse el Spitfire tripulado por Robert Doe, consiguiendo llegar a la costa inglesa, volando prácticamente al ras del mar, de esa manera evitaría entrar en combate.

Sorpresivamente en su espejo retrovisor aparece un Spitfire, Robert Doe nunca lo perdió de vista, colocándose detrás del Bf109E tripulado por el Capitán Rolf Pingel segundo al mando del escuadrón alemán.

Robert disparó una ráfaga, el tren de aterrizaje comenzó a bajar, una clara señal que el piloto se rendía o simplemente porque los controles quedaban inservibles, la carlinga se desprendió al mismo tiempo que el motor se apagaba, Robert Doe pudo haber dado el tiro de gracia, pero al ver al piloto, simplemente voló junto con él hasta que este cayó al mar.

Robert Doe dio la vuelta y regreso a su base. Rolf Pingel fue socorrido por un equipo de rescate alemán, permitiéndole volver al combate. El piloto inglés terminó con 15 victorias confirmadas, mientras tanto Rolf Pingel terminó con 12 victorias, fue derribado el 10 de Julio de 1941 y hecho prisionero.

La esposa de Pingel siempre le estuvo agradecida al Piloto Oficial Robert Doe por su acto ya que le permitió tener a su esposo de regreso.

Sin embargo Robert Doe se arrepintió por ello, ya que el Capitán Pingel al regresar al combate derribó a seis pilotos ingleses. Ninguno de esos aviadores sobrevivió.

lunes, 29 de junio de 2009

Nicolson VC

El 16 de Agosto de 1940, tres cazas inglesas del escuadrón 249 partían de Boscombe Down, su objetivo era interceptar una formación de bombarderos Ju88 y Bf110, los cuales eran escoltados por cazas Bf109.

La sección roja era conformada por el Líder de Escuadrón Eric Bruce King (Hurricane P3870) y sus escoltas el Piloto Oficial Martyn Aurel King (Hurricane P3616) y el Teniente de Vuelo James Nicolson (Hurricane P3576).

A las 13:45 Horas fueron localizados tres bombarderos Ju88, el Teniente de Vuelo Nicolson fue el primero en verlos, Nicolson ya había tenido la oportunidad de ver muchos aviones enemigos pero esta sería la primera vez que estaba demasiado cerca y entraría en combate.

Nicolson viró y planeo su avión para mejorar su posición, sin embargo perdió la formación, justo en ese momento pudo observar como un escuadrón de Spitfires atacaba a los bombarderos, de nueva cuenta viró su caza para unirse al ataque, de repente mientras se concentraba en el ataque, vio como su escotilla era rota por las esquirlas de un cañón enemigo, quedando parcialmente ciego por el frío viento y la sangre que empezaba a recorrer su cara y cubrir sus ojos.

El Líder de Escuadrón Eric King recibía la misma dosis, herido y con su avión dañado pudo volver a su base. El Piloto Oficial Martyn King también era sacudido por las balas enemigas, en cuestión de segundos su caza quedó inservible, Martyn saltaba, cayendo al vacío, se detuvo bruscamente cuando su paracaídas finalmente lograba abrirse.

Confundido por lo que había sucedido segundos atrás, Nicolson rompía una de las reglas de un piloto de combate, “nunca volar en línea recta y en el mismo nivel por más de 30 segundos en el área de combate”, eso permitió que un caza bimotor Bf110 se posicionará justo detrás de él, convirtiéndole en presa fácil. Nicolson recibía un segundo disparo que fragmentó el tanque de combustible de reserva, que rápidamente ardía en llamas. De nueva cuenta era herido, esta vez por balas de ametralladora, las cuales atravesaba el avión y daban justo en su pierna izquierda.

Perdiendo velocidad, Nicolson trató en vano de sacudirse al caza bombardero alemán que seguía disparando. El Hurricane escupía chorros de humo y fuego, mientras que pequeños fragmentos se desprendían poco a poco, Nicolson estaba a solo 200 yardas del cazador.

El piloto alemán confiado de que era una victoria confirmada, sobrevoló a su presa herida de muerte. Mientras tanto Nicolson desataba su arnés y se preparaba para saltar al vacío, en ese momento el caza bombardero pasaba justo enfrente de él, Nicolson a punto de arrojarse, regresó a su asiento, tomó el timón y comenzó a disparar mientras que el calor y el fuego de la cabina eran mortalmente insoportables.
El Bf110 gentilmente planeó en espiral para caer envuelto en una nube negra, el mar fue su sepultura.

Nicolson inmediatamente saltó de su aparato en llamas, cayendo 5,000 pies antes de jalar el cordón de su paracaídas. Mientras descendía el dolor de sus heridas eran insoportables, justo antes de llegar al suelo, empezó a escuchar disparos, era la milicia inglesa, voluntarios de la defensa local confundían a Nicolson con un paracaidistas alemanes, Nicolson gritaba que era un piloto ingles, afortunadamente las heridas hechas por los disparos de la milicia no fueron mortales.
Lamentablemente esa suerte no la tuvo el Piloto Oficial Martyn King, los tiros de escopeta rompieron su paracaídas, causando gran daño. Martyn King yacía muerto sobre el suelo que estaba defendiendo.

Nicolson fue admitido en el Hospital Real de Southampton donde se recuperó favorablemente regresando a servicio activo a finales de 1941.
Esta acción le hizo acreedor a la Cruz Victoria, convirtiéndolo en el único piloto de la Batalla de Bretaña que era galardonado con la más alta condecoración al valor.

La cita para la entrega de tan preciado reconocimiento leía lo siguiente:

Ministro del Aire.
Noviembre 15, 1940.
Real Fuerza Aérea.

El Rey se ha congratulado por ofrecer la Cruz Victoria al oficial en reconocimiento por su valor.
Teniente de Vuelo James Brindley NICOLSON (39329) – Escuadrón 249.

El 16 de Agosto de 1940, durante el encuentro con el enemigo cerca de Southampton, el Hawker Hurricane del Teniente de Vuelo Nicolson, fue golpeado por cuatro fragmentos de cañón, dos de los cuales lo hirieron y el resto hizo incendiar el tanque de combustible. A punto de abandonar su avión en llamas, pudo observar un caza enemigo justo enfrente. Regresó a su cabina y disparó, logrando derribar al enemigo, como resultado de regresar a su avión en llamas lo llevó a sufrir quemaduras en sus manos, cara, cuello y piernas,
El Teniente de Vuelo Nicolson siempre ha demostrado gran entusiasmo por el combate aéreo y este incidente nos ha enseñado que posee coraje y determinación para continuar enfrentando al enemigo a pesar de ser herido mientras su avión se incendiaba, demostrando excepcional gallardía al ignorar su propia seguridad.

La Cruz Victoria es y ha sido uno de las más altas condecoraciones militares, esta es entregada por la muestra de coraje y valor durante el combate.
Solo se entrega a los miembros del ejército del Imperio Británico y sus aliados, sin importar rango, inclusive a civiles bajo el mando militar.
Fue creada en 1856 por la Reina Victoria para reconocer los actos de valor durante la Guerra de Crimea, desde esa fecha solo han sido entregadas en 1,356 ocasiones.
El 2 de Mayo de 1945 mientras viajaba sobre la Bahía de Bengala a bordo de un Liberator, James Nicolson fue reportado como Pérdido en Acción, el avión se estrelló por causas desconocidas. Sus restos nunca fueron encontrados.

martes, 16 de junio de 2009

El Cielo en Llamas




Durante los días más oscuros de la Segunda Guerra Mundial, en el tercer trimestre de 1940, más de 2,000 pilotos de la Real Fuerza Aérea, defendieron los cielos británicos en una batalla conocida como “La Batalla de Inglaterra”.


La invasión a la isla, era prácticamente inminente, la victoriosa y arrogante fuerza aérea alemana Luftwaffe, estaba a solo unos cuantos kilómetros, separada solo por el Canal de la Mancha.
Solo sangre, sudor y lágrimas seria el precio por defender la isla.

A finales de Agosto, un oficial de la Real Fuerza Aérea, solicitaba permiso para volver a volar, debido a las instrucciones del Comandante en Jefe Lord Hugh Downing, citaba que, ningún oficial de más de 26 años podría estar como piloto en alguna unidad o escuadrón de combate.

Thomas Gleave de 32 años, tenía poco tiempo de haber recibido su promoción a Comandante de Ala, por lo tanto no encajaba en estos planes, ya que era demasiado “viejo” y su rango muy alto, sin embargo su perseverancia alcanzó frutos. El alto mando accedió a su petición y fue enviado a dirigir al escuadrón 253 junto con el líder de escuadrón Harold Starr.

A las 11:30 de la mañana del 30 de Agosto de 1940, varios Hawker Hurricane despegaban de la base en Kenley, su objetivo era interceptar una formación de bombarderos alemanes la cual era escoltada por cazas Messerschmitt Bf109E de la JG27.

El encuentro fue casi inmediato, Thomas Gleave separándose del resto del escuadrón acompañado por dos escoltas, se perfilaban hacia la formación enemiga, enfrente de él, a tan solo 500 pies, pudo observar las cruces negras que adornaban el fuselaje de los cazas alemanes Bf109E, sin importar lo cerca que podría estar volando a través del enjambre alemán, fue justo ese momento que Thomas sintió la oportunidad que cualquier piloto de combate ambicionaba tener.

Abriendo fuego sobre el primer caza alemán, durante cuatro segundos sus ocho ametralladoras escupieron chorros de metal dando justo en el motor y parte del fuselaje, claramente pudo observar como el plexiglás se hacía añicos brillando en la luz del sol.
El Bf109E giró violentamente sobre su espalda, envuelto en una nube negra, dirigiéndose estrepitosamente hacia suelo británico.

Un segundo caza apareció en su mira, nuevamente el olor a pólvora empañó el ambiente, el avión alemán era sacudido por las balas haciéndolo vomitar chorros de humo negro, cayendo verticalmente.
A punto de colisionar con su tercera victima, esta conoció el mismo final que las anteriores, oprimiendo el gatillo por solo tres segundos, su presa herida de muerte trató de elevarse para escapar, pero la estocada mortal ya había sido ejecutada.

Aún así los pilotos alemanes mantenían la formación entre fuego y humo, un cuarto Messerschmitt pasó por encima de él, inclinándose ligeramente su avión, abrió fuego dando justo por debajo del Bf109E, solo dejó de presionar el gatillo hasta que escuchó el “click” que anunciaba el final de todas sus municiones. Para entonces su cuarta victima era mortalmente herida, girando hacia el vacío.

Thomas Gleave, a pesar de su edad, poseía la característica de todo buen piloto, más importante que la habilidad de volar y aún más importante que sus reflejos, era la habilidad de mantener su pulgar quieto hasta que el enemigo estuviera justo en su mira, solo bastan 14 segundos para que las municiones se agoten.
Su manera de volar tan cerca del enemigo le dio la oportunidad de derribar en unos cuantos minutos a cuatro aviones alemanes.

Gleave estuvo a solo 175 yardas de su primera victima (demasiado cerca para los estándares de 1940) a 120 yardas de la segunda, pero el tercer y cuarto Bf109E solo estuvieron a 60 y 75 yardas respectivamente, a esa distancia las ocho ametralladoras del Hawker Hurricane hacen un terrible daño (150 balas por segundo).

Más tarde en su segunda salida del día derribó un quinto Bf109E, convirtiéndolo en As en unas cuantas horas. La victoria se concretó cerca de Dungeness a las 5:20PM. Fue un 30 de Octubre en el cual la Real Fuerza Aérea se anotaba 59 cazas enemigas por solo 25 pérdidas de las cuales 15 pilotos lograron salvarse.

Sin embargo la felicidad de Tom Gleave fue opacada por la incredulidad del grupo de inteligencia de la Real Fuerza Aérea. Ya que dudaban que pudiera derribar en tan poco tiempo a cuatro cazas alemanes sobretodo Messerschmitt Bf109E. Gleave se tuvo que conformar con cuatro derribos “probables” por solo uno confirmado.

Una investigación que se realizó más tarde, mostró evidencias de los derribos, todos ellos de la JG27, esto confirmó al grupo de inteligencia el mal juicio que había realizado.
El libro de registro de las operaciones del escuadrón 253 citaba lo siguiente:

Hurricane P2631 – S/L Thomas Gleave
Hora de Salida: 11:30 Horas
Hora de Llegada: 11:55 Horas
4 Messerschmitt Bf109E “Probablemente Destruidos” Registrados a las 11:45 Horas, a 4 millas del oeste de Maidstone.

Hurricane P3537 – S/L Thomas Gleave
Hora de Salida: 16:50 Horas
Hora de Llegada: 17:30 Horas
1 Messerschmitt Bf109E “Destruido” Registrado a las 17:20 Horas cerca de Dungeness.


Uno de los más grandes temores de un piloto de caza era volverse una antorcha humana dentro de la cabina del avión.
Por eso mucho de los pilotos se cubría cada centímetro del cuerpo para evitar exponer la piel al fuego o simplemente viajaban con al escotilla abierta.

Thomas Gleave siempre cargaba un revolver, el cual utilizaría para quitarse la vida en dado caso de que esto sucediera.
El 31 de Agosto, tan solo un día había pasado de aquel momento de éxito y gloria, 5 cazas enemigos había sido derribados, cuatro de ellos en unos cuantos minutos.

Este día podría ser igual, sin embargo el cazador también puede convertirse en la presa. Thomas Gleave dirigía un ataque a una formación de bombarderos Ju88, acompañado de las únicas máquinas disponibles de su escuadrón, tan solo 7 Hawker Hurricane.

A punto de regresar a Kenley, un caza Bf109E posicionado justo detrás de él, abrió fuego, una tremenda explosión sacudió la máquina de Gleave, el panel de control salió disparado, entonces supo que se había sido convertido en la presa del enemigo.
Al mismo tiempo, el tanque de reserva del combustible, el cual está en medio del panel de control y el motor, se encendió, 28 galones se esparcieron sobre el cuerpo de Gleave.

Su uniforme empezó a arder, las llamas comenzaron a envolver la cabina, su mano inmediatamente buscó su revolver, pero su instinto por sobrevivir anuló esa idea. Girando su caza sobre su espalda, Thomas lograba soltar su cinturón de seguridad, lo cual le hizo caer al vacío, ya que afortunadamente la escotilla estaba abierta.
Con sus ropas en llamas, Thomas decidió no abrir su paracaídas hasta apagar el fuego, cayendo por lo menos 2,000 pies. Su cuerpo estaba gravemente herido, las quemaduras eran de tercer grado en su cara, practicante los parpados estaban derretidos, sin poder ver por que la sangre cubría su ojos, solo escuchaba los zumbidos de los aviones y el sonido de metralla.

Finalmente cuando el sonido cesó, se sintió seguro de abrir su paracaídas. Aterrizó en un bosque, viendo como su piel se desprendía como si fuese papel quemado, sus guantes derretidos solo revelaban un par de manos sin piel y carne viva.
Gleave fue atendido por unos civiles, que lo llevaron a casa, mientras acudían por ayuda, Thomas Gleave muy amablemente renunciaba a acostarse en la cama ya que no quería manchar las blancas sabanas. Finalmente fue atendido por el pionero de la cirugía plástica Sir Ian McIndoe. El cual le devolvió su rostro y curó sus heridas.
Tiempo después Thomas Gleave fue fundador del Guinea Pig Club, para ser miembro tenías que haber sido paciente del doctor McIndoe y haber sufrido quemaduras durante el combate.

Una agradecimiento especial al señor Dean Sumner del Museo de la Aviación en Shoreham por compartir información para completar esta historia.

A continuación se presentan los kits que pueden utilizar para representar los aviones que participaron en esta historia.

Descripción: Messerschmitt Bf109E-1
Escala: 1:32
Compañía: Eduard
Serie: EDK3001

Descripción: Bf109E-1
Escala: 1:32
Compañía: Eagle Editions LTD.
Serie: EC#122

Descripción: Hawker Hurricane Mk I
Escala: 1/48
Compañía: Hasegawa
Serie: 09065

Descripción: RAF Code Letters Gray 30”
Escala: 1/48
Compañía: Aeromaster
Serie: 48236